AHORA ES EL MEJOR MOMENTO

Autor: Dani Vega
Publicado: SEPTIEMBRE 13, 2018

Ahora es el mejor momento


En algunas situaciones te habrás dispuesto a disfrutar con tu hijo de un momento de masaje, que se supone es un tiempo cálido, amoroso y sobretodo relajante. Pero muchas de esas veces el resultado de eso ha sido nada más que la frustración.

En vez de tener un niño rendido a tus manos disfrutando de caricias nos encontramos con lo contrario y tiramos la toalla rápidamente.

Te dices a ti misma: se mueve mucho, está muy pequeño,  está muy grande  para esto, o simplemente a mi hijo no le gustan los masajes.

Yo fui aquella mamá que pensó y que terminó varias veces cediendo y enojándome conmigo misma y con mi pobre inocente hijo.

Hasta que me di cuenta que si el masaje era un medio para comunicarse, para volverse una experta de mis hijos como me habían dicho, probablemente yo era la que estaba fallando en la práctica y no estaba entendiendo las señales que ellos me enviaban. Hay que ser francos, llegar a conocer y estar totalmente familiarizado con sus deseos y necesidades, toma tiempo.

Hay un tiempo para cada cosa y entre ese tiempo existe un periodo para acostumbrarse a lo nuevo. Y para un bebé o un niño la mayoría de cosas pueden ser nuevas.

¿Para qué la prisa entonces?

Si eres ese papá o mamá que quiere conseguir al instante que tu hijo o hija este quieto, en silencio y disfrute, entonces empieza por ensayar mirando y escuchando el mundo que tienes a tu alrededor. Por ejemplo: mis hijos disfrutan cuando les leo o escuchan un cuento, es por eso que cuando les doy masajes uso la app de Storybook que tiene muchos cuentos que suenan o yo se los puedo leer mientras me enseña como hacer los masajes correctamente.

* Recuerda que tu hijo no es un objeto de tu posesión y tampoco lograrás algo forzando.

* Ellos solos te van a mostrar sus capacidades, sus reacciones con sentir tus manos sobre ellos, la sensación que le produce un ambiente tranquilo, tener su cuerpo entero o alguna parte desnudo, o lo que le causa tu presencia.

* Nuestra forma de comunicarnos con ellos será el tacto, el tono de voz y las expresiones faciales.

* Ellos nos comunicarán cosas a través de sus movimientos.

Muchas de las veces con las ganas de improvisar con algún juego o alguna gracia o tan solo permitiéndonos que los toquemos por un corto tiempo.

Ellos tienen que ir conociendo las sensaciones que les brindamos tocándolos.

Por eso cuando vayas a ponerte manos a la obra con tu hijo para un masaje, asegúrate que sus necesidades básicas estén satisfechas y busca antes su consentimiento. Comprométete a escucharlo y por favor no te enfoques en encontrar beneficios rápidos. El logro está en regalarse y nutrirse de un tiempo mágico sólo para los dos. No tiene sentido ir de prisa.

Respetemos el ritmo y tiempo que cada uno quiere y pide; cada niño te lo hace saber, solo trata de comprender.

Te sorprenderás el día que tu hijo/a te regale ese permiso de no sólo tocar sus manos, ahora te ofrece su espalda y te muestra cuánto esta disfrutando.

Aprovecha ahora lo que un masaje tiene para regalar. 

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Dani Vega

Fundadora de Storybook app.