CAMBIO DE PLANES

Autor: Dani Vega
Publicado: SEPTIEMBRE 18, 2018

CAMBIO DE PLANES

QUIERO CONTARTE MI HISTORIA

Esta parece una historia imposible pero me paso en el momento más duro de mi vida y pude sacar una experiencia que ahora les quiero compartir.

En Octubre del 2014, mi familia y yo teníamos una vida bastante planificada. Mi hijo mayor tenía 3 años y mi segundo hijo acababa de cumplir 1 año. Mi esposo tenia un buen trabajo, habíamos comprado un carro y teníamos una linda casita. Teníamos una rutina alocada conformada por desayunos apurados, guarderías y pañales. De repente todo cambió en un almuerzo.

Mi esposo me llamo camino a la casa ha decir que tenía una noticia muy loca. ¡Se ganó una beca para estudiar fuera! Después de una larga conversación surgió la idea que podría ser a Australia, (uno de los países más caros del mundo). La beca cubría los gastos de vivienda, sin embargo, mi marido a parte de estudiar iba a tener que trabajar para mantenernos.

Dos meses después de la noticia teníamos la casa vacía. Vendimos todo lo que teníamos, pedimos un préstamo y nos subimos en un avión mi marido, dos bebés y yo, listos para un vuelo de 50 horas al otro extremos del mundo.

Todo fue tan rápido que no tuvimos tiempo de digerir la importancia de la decisión que tomamos y el reto que iba a significar para los 4.

Llegamos a Australia 3 días después y al pasar los días la emoción inicial se convirtió en ataque de ansiedad. La lista de preocupaciones y tareas crecía; buscar casa, buscar trabajo, banco, donde hacer las compras, doctor, entender el sistema de transporte.

El primer año nuestra rutina era bastante pesada: Desayunábamos a las 7am, mi marido salía para el trabajo (una empresa de desarrollo de aplicaciones a 2 horas de viaje de nuestra casa). A las 4:30 se iba directamente del trabajo a la Universidad y salía de clases a las 9:30 de la noche.

Hasta que llegue a casa serian alrededor de las  10-10:30 de la noche. Eso me dejaba días enteros con mis 2 hijos en un departamento de 70m2, en un aislamiento completo. Aun con nada de amistades, el poco espacio que tenía para poder tener mi propio tiempo y ayudarme con el idioma, me sentía nada más que una bella ama de casa un tanto abnegada y mi hijos pasaban haciendo travesuras, peleando, llorando. Con el tiempo mi paciencia se acabó.  Entré en un estado de agotamiento en el que solo esperaba que llegue mi marido para llorar y desahogarme con él.

Mi hijo mayor desarrollo una ligera ansiedad y el menor no estaba recibiendo la atención adecuada de sus papás.

Poco tiempo después, la situación económica mejoró un poco y pudimos ponerle a mi hijo mayor en una guardería. Eso me dio un poco más de tiempo y paz para buscar un curso de inglés al cual pueda asistir con mi bebé, en ese entonces de 2 años. En el curso de inglés hice amigas de países que nunca espere oír, y una de ellas, de Indonesia, me recomendó un curso de masajes infantiles.

Averiguamos del curso y la verdad me ilusione como nunca. El curso duraba 1 año y me acreditaba la Asociación de Masajes Australiana como terapeuta infantil. El problema es que era muy caro. Pero la suerte estaba de nuestro lado, Francisco, mi esposo, pidió un préstamo en su trabajo y logramos pagar el curso.

En el curso insistían mucho en lo importante que es la interacción del padre y el niño durante el masaje. Cuando practicaba con mis hijos me costaba mucho interactuar porque estaba concentrada en hacer las técnicas correctas, así que les comencé a contar cuentitos.

 El masaje se volvió interactivo y podía ver como disfrutaban cuando les decía cosas como que la pulguita saltaba por su espalda mientras le hacía unos suaves pellizcos. La hora del masaje se volvió una tradición en la casa. Los niños corrían a la cama a las 8pm y se peleaban por quien recibía el masaje primero. Y lo asociaban con los cuentos, "Yo quiero el de la pulga", "yo el del hipopótamo".

En pocos días pude ver mejoras muy claras en sus comportamientos. Sentí que me tenían más confianza y se volvieron más cariñosos. Sin exagerar ni un poquito encontré la manera de conectarme con ellos y no únicamente atenderlos.

Empezamos a disfrutar más juntos, mi hijo mayor hasta el día de hoy cuando está un poco frustrado o bravo se acerca a pedirme su masaje en la carita que es donde más le gusta porque le relaja y canaliza mejor sus emociones y su estrés.

Con mi segundo hijo fui conectándome tanto que era el espacio perfecto para preguntarle como se sentía o intercambiar un par de palabras y así, de esta forma conocer y entender que es lo que él necesitaba y me pedía. Entonces su sueño en la noche mejoró increíblemente.

Compartí mi gran "descubrimiento" en clases y la profesora me dijo que el contar cuentos durante el masaje es una de las maneras más efectivas de hacer especial el momento, especialmente antes de dormir. Me recomendó libros relacionados y decidí intentarlos pero tenían un gran problema, es imposible leer un cuento, mientras tienes que seguir las instrucciones que venían en el libro.

El proceso se sentía trabajoso, el masaje no era fluido y los niños perdían interés y yo me sentía un tanto inútil.

Fue ahí cuando se me ocurrió que los cuentos podrían funcionar muy bien en una aplicación para celulares. Le comenté la idea a Francisco y le di unos borradores de los cuentos y de los masajes que tenía en mente. Él conversó con su jefe y a los pocos días nos llamó con la noticia de que la  nos dijo que probó la idea con sus hijos y les encantó. Decidió invertir en mi proyecto.

Entre clases, hijos y tareas domésticas logré acabar los cuentos y las técnicas. Regresamos a Ecuador, Francisco continuó trabajando con la empresa australiana y el proyecto estuvo en desarrollo durante todo el 2017.

Lo que más quiero con Storybook es compartir con otros padres de familia algo que cambio nuestra relación y mejoró la salud de mis hijos .

Y como lección de vida, aprendí en carne propia que la hermosa tarea de ser padres no es únicamente atender, sino, también es crear una conexión y un apego con ellos.

Como decía mi profe:

"No es atención, es conexión"

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Dani Vega

Fundadora de Storybook app.